miércoles, 15 de marzo de 2017

Taller de destrezas en Análisis Transaccional



El análisis transaccional es la base de las Constelaciones Familiares.
Taller de destrezas en Análisis Transaccional.

Luego de muchos años dando constelaciones familiares, Bert Hellinger, que se formó inicialmente en Análisis Transaccional,
vuelve a hablar de “guion de vida” en sus talleres.
El poder del Análisis Transaccional para desbaratar las estrategias que nos montamos para sabotearnos es francamente poderosísimo.
No sólo tenemos una firme lealtad con papá o mamá; hemos grabado en un periodo altamente sensible (antes de los cinco años de edad) toda la información sobre cómo será nuestro destino. Cómo será nuestra vida y nuestra muerte. A qué edad trabajaremos y de qué, qué profesión escogeremos y si fracasaremos o triunfaremos en ella, con quién nos vamos a casar y cuantos hijos tendremos, a qué edad nos vamos a divorciar, e incluso de qué enfermedad vamos a morir, a qué edad y quienes estarán allí en ese momento de desenlace final del guion vital.
Todo está grabado y codificado para que se active con la presencia de todas aquellas personas que necesitamos para el exacto cumplimiento de ese guion.
Pero no tienes por qué ser esclava de esa información inconsciente; el primer paso es hacerla consciente y con movimientos sistémicos y trabajo en el espacio, en nuestro próximo taller de Análisis Transaccional, comenzaremos a disolver los efectos nocivos de ese guion.
Mamá y papá (nuestros Padres) grabaron ese guion inconsciente durante aquellos primeros años y así nos convirtieron en un ser aburrido o vital, deprimido o entusiasta.
La lealtad hacia ellos hizo que no viéramos sus incongruencias. Por ejemplo, igual papá o mamá hacían pequeñas trampas en el cambio cuando compraban algo, pequeños delitos, y esto no era congruente con el resto de la información. Y, al mirarlos, pudimos ver aquella sonrisilla de lado de cómplice que nos pedía guardar el secreto: era el Niño interior de ellos mismos, que estaba dándonos un permiso, pero en otro contexto, y para el niño no hay diferencia de contextos: todo el espacio, a esa edad, es el de papa y mamá, sobre todo ésta última, ese mismo padre blandía en alto sus elevados valores, que nosotros sabíamos que no eran tales, al menos en todos los momentos y lugares.
Luego, ya adultos, nos metemos en juegos sociales más audaces: un multinivel que nuestro adulto nos está diciendo que es una estafa y que no va a funcionar. En una flor de la vida, que nuestro adulto, si pudo crecer, sabe que no va a funcionar y que es lo más parecido a una estafa. Pero allí surge nuestro niño interior en complicidad con el niño interior de aquella madre que nos guiñó un ojo cuando estafaba alguien en un pequeño cambio en la tienda, surge bajo la forma de sensaciones internas que, mareados como estamos y confundidos por tantos años no siendo nosotros mismos, aceptamos como una “señal positiva”. En el fondo, sabemos que eso no es así, pero el niño interior necesita estímulos excitantes y apuestas arriesgadas y una satisfacción adrenalínica inmediata, y nos lanzamos a aquello que sabemos que no va a funcionar. La misma actitud tenemos a la hora de casarnos o empezar un negocio, adormecidos como estamos para desarrollar nuestro Adulto debido a los mandatos en contrario: si me hago adulto descubro la verdad, es más seguro vivir en la mentira. El resultado es siempre el mismo: fracaso y depresión, gran frustración e impotencia. Porque ahora viene nuestro Padre interior a darnos la madriza del siglo con recriminaciones internas a ese niño interior travieso que se activa sin que podamos pararlo. Así te pasas la vida en un sube y baja emocional continuo sin ningún resultado, llorando de vez en cuando y yendo a jugar al juego de la “terapia” con algún profesional igualmente dormido respecto de sus dimensiones internas activas, y conseguimos que nos alienten otra vez a continuar por el mismo camino.
De ese modo vamos acumulado una y otra vez, esa emoción que siempre sentíamos cuando nuestros padres nos castigaban y a demostrar que no podemos superarlos a ellos, que en el limbo de la conciencia siguen siendo grandes, poderosos y saliéndose con la suya, mientras tú no puedes hacerlo.
¿Piensas acaso que ellos eran más felices que tú? De ningún modo, ellos también arrastraban ese dolor resultante de la lucha entre los mandatos de su propio Padre interior y las travesuras y permisos de su propio Niño interior.
Tienes que salir afuera, al aire fresco, fuera de tu mente y observarla con objetividad, la que nace de un adulto desarrollado y empoderado.
En el Taller de Análisis Transaccional que haremos el 25 de marzo de 10 AM a 8 PM, vamos a activar en tu ser todos estos personajes que te han estado haciendo la vida a cuadros. Para ello, entre otras cosas, te pedimos que traigas ropa, maquillaje y juguetes porque haremos mucho trabajo de interiorización y de activación de esos personajes. Para al fin liberarte definitivamente de ellos.
Héctor D’Alessandro
Será en Xalapeños Ilustres 88
Escuela Internacional de Coaching de Xalapa

Inscríbete al 2281 78 07 00 o al 2281 82 88 84

viernes, 10 de marzo de 2017

Es imposible ver dos mundos. Un curso de Milagros.




 Es imposible ver dos mundos
(Comentario a la lección número 130 de Un Curso de Milagros.)
¿Por qué es imposible ver dos mundos?
Porque disponemos de un equipo neurofisiológico que determina que, a menos que te entrenas para pensar dentro del sistema taoísta o hagas PNL u otra disciplina equivalente, tu sistema nervioso que, responde a los reflejos que se han implantado en tu ego (tensión neuromuscular crónica, según Alan Watts) sólo vas a ver una versión a la vez del mundo que te rodea, interno y externo. ¿Cómo te has preparado? Para ver un mundo de oportunidades o de bloqueos constantes, ambos son creaciones de tu aparato neurofisiológico, tal y como está al día de hoy. El pensamiento (como conjunto de representaciones que de modo automático tu cerebro crea para interpretar lo que hay allí fuera en la experiencia externa y en la interna) piensa por ti antes de que Tu mismo lo hagas. Podríamos decir que la percepción está de alguna manera predeterminada. Estás preparado para ver en cada suceso del día una fuente de felicidad o una fuente de disgusto. Esto también se va a dar de modo automático. Desde tu ego (esa tensión neuromuscular crónica) no se va a dar una ampliación del campo de la percepción a menos que te entrenes para ello, de ahí que el Curso de Milagros te diga constantemente que tú no sabes nada acerca de lo que realmente quieres, porque no estás equipado para saber qué es lo que quieres. Si a algo te pareces es a un disco duro recién formateado y en el cual has instalado unos pocos programas, que va responder en modo automático a todo lo que se le presente con los programas de que dispone. No va a hacer nada que a día de hoy no esté programado para hacer.
Por eso el mismo Curso de Milagros te dice que la verdadera ley de causa y efecto tal y como opera en el mundo es que verás lo que desees ver. Y esto se cumple en todos los ámbitos de la percepción humana. El científico, cuando escoge su “objeto de estudio” se rige por una metodología adoptada ex profeso por él, para indagar determinadas dimensiones de ese mismo objeto y no puede en ningún caso exigirle al llamado objeto de estudio que le entregue información que no esté comprendida dentro del marco interpretativo desde el cual se la ha solicitado.
Tenemos un ejemplo clarísimo en la física, un ejemplo muy manido. Cuando se analiza la naturaleza de la luz, se puede ver a esta como un conjunto de corpúsculos, si se la observa con un aparato preparado para detectar y medir distintos aspectos de esos corpúsculos, pero en ningún caso se la puede ver como ondas con ese mismo aparato; del mismo modo, cuando se la considera bajo la óptica de una aparato medidor de ondas, no se la puede ver en ningún caso como conjunto de corpúsculos.
Si logras crear un aparato que te permita observar el movimiento de la luz, bajo esas dos ópticas, habrás ampliado tu percepción. El Curso de Milagros te invita a ampliar tu percepción, te invita a que le hagas lugar al Espíritu Santo, a la visión no dicotómica a la que te has habituado en la existencia terrestre. El caso es que tu aparato perceptivo te permite hacer observaciones de mayor calado sin juzgar. En un viejo experimento, que gustaba siempre de mencionar Umberto Eco, se comprueba que, al conducir un coche, estás prestando atención, a la vez, a cuarenta y ocho variables, a cuarenta y ocho aspectos de la realidad que son significativos cuando manejas un vehículo. Esto quiere decir ni más ni menos que tenemos la capacidad de estar atentos a una multiplicidad enorme de variables, a la vez.
Piensen un poco en las personas que están todo el día ocupadas, sin llegar a estresarse, las personas que están en un estado creativo haciendo algo que les apasiona. Están plenamente atentas a una múltiple cantidad de datos, que en ocasiones crecen con el aprendizaje, y no pueden perder tiempo en tonterías ni en nimiedades. Decimos de ellas que están realizadas.
Que estén realizadas en el ámbito profesional no quiere decir que sean felices en el contexto mayor: humano o espiritual, pero al estar sometidas a un entrenamiento que les hace percibir cada vez más en el ámbito en el que trabajan, ya tienen un punto ganado: saben concentrar su mente descartando a la vez todo aquello que no los conduce por el camino que desean.
Por eso no pueden ver dos mundos a la vez. Eso puede ser un infierno o un paraíso. Mientras estás enfocado con una percepción unilateral, con un enfoque determinado, ninguna otra percepción, que le lleve la contraria a ese modo, podrá entrar en el campo de la conciencia. Y si entra pero va a distorsionar tu manera de ver actual, la vas a descartar por inútil o perjudicial. Te desvía de tu interés principal. Este procedimiento, tan propio del aparato psíquico humano, es muy útil, sobre todo si ya tienes suficiente entrenamiento. Has aprendido a entrenarte en la visión unifocal para objetos concretos. Lo que aquí aprendemos es a enfocar otra vez, desde la raíz, a no dejarnos perturbar por modos de visión alternativos y a verlos todos a la vez desde una visión nuevamente unificada. Pero, ahora, unificada en el Espíritu. En el vértice superior de la pirámide de la experiencia humana; justamente donde están situados los valores que nos guían día a día. Cuando percibes la realidad desde ese punto, tampoco hay ocasión para ver dos mundos. Cuando percibes desde el espacio neutral o vacío creativo o Espíritu Santo, no hay espacio para que entre allí la visión que tu particular tensión neuromuscular crónica han configurado para que siempre estés asomada al mismo agujerito pequeño de la pequeña ventana desde la cual habías decidido (por un olvido propio de la existencia humana) mirar la vastedad de la vida y el Universo.  
Héctor D’Alessandro 2017

Un Curso de Milagros. Taller todos los jueves de 6 a 8 PM en Xalapeños Ilustres 88
Col. Centro Xalapa. Contacta con nosotros al 2281 78 07 00 o al 2281 82 88 84.
En el taller que brindamos todos los jueves, procuramos conectar el trabajo psicofísico con el Curso de Milagros, con nuestra realidad inmediata y cotidiana.
Puedes integrarte al curso en el momento en que quieras.  

martes, 7 de marzo de 2017

Diez razones por las cuales APRENDER CONSTELACIONES FAMILIARES

Diez razones por las cuales Aprender Constelaciones Familiares

1.    Porque es el método que más transformaciones en la vida de las personas ha realizado, de manera comprobada, en las últimas décadas.
2.    Porque permite a las personas ser FELICES y VIVIR SUS PROPIAS VIDAS, libres por completo de cargas familiares impuestas.
3.    Porque te permite reunir la totalidad de tus fuerzas personales y dejarte impulsar por la fuerza que viene de tu sistema ancestral y familiar.
4.    Porque limpia por completo tu modo de ver y al fin puedes, como tantas personas ya lo han hecho, decir ¡¡¡¡¡¡Cómo no descubrí esto antes!!!!
5.    Porque te facilita el acceso a tu paz interior para, desde esa posición, resolver con maestría y elegancia.
6.    Porque LIBERAS a tus propios hijos de todas las cargas para que vivan sus vidas y afronten sus destinos con FELICIDAD y EFICACIA
7.    Porque tu propio cuerpo te lo agradecerá, abandonando para siempre todo tipo de malestares y sobre todo el enorme CANSANCIO de vivir con cargas que NO SON TUYAS
8.    Porque recuperarás tu SONRISA
9.    Porque volverás a tener TODA tu FUERZA INTERIOR para DISFRUTAR de tus RELACIONES
10. Porque MERECES vivir TU VIDA del MEJOR modo posible



lunes, 6 de marzo de 2017

Nuevo Diplomado en Constelaciones Familiares





Constelaciones familiares, organizacionales y de la proporción áurea.

De 10 AM a 2 PM y de 4 a 8 PM

Marzo 11 y 12
Abril 8 y 9
Mayo 13 y 14
Junio 10 y 11
Julio 1 y 2
Agosto 5 y 6

El diplomado implica un proceso muy profundo de autoconocimiento y de trabajo consigo mismo por parte del alumno o la alumna que le permitirá crecer y hacer frente a cualquier situación propia o de sus clientes.
La asistencia a la totalidad de las clases es un compromiso que el alumno o alumna asume ante sí y ante un grupo en evolución.  (La inasistencia a una clase no exime del pago; no existe la autoestima de dos velocidades.)
Será en Xalapeños Ilustres 88, Col Centro Xalapa.
Inscríbete ahora al 22 81 82 88 84  y  2281 78 07 00
Héctor D’Alessandro
 “Muchos años cambiando vidas y destinos”.
Escuela Internacional de Coaching de Xalapa

Compartir el crecimiento con un grupo implica un compromiso; un compromiso con todas las percepciones que yo mismo me he creado para desarrollarme; todos esos ojos que me están mirando y que me están dando mi lugar.
En los grupos la gente a veces se va yendo, más tarde o más temprano, el sistema familiar al que pertenecen toma el mando y les dice “hasta aquí”. Por eso siempre invitamos a los participantes a ir más allá de su “historia personal” de su “guion de vida inconsciente”, de sus saboteos constantes procedentes de las lealtades familiares y de las dinámicas inconscientes que se reactualizan por la mera convivencia terapéutica en el contexto de un grupo que toma la decisión de evolucionar.
Este grupo es exclusivamente de Constelaciones. Ese es su único enfoque y desde allí observaremos la totalidad de nuestro viaje. Esta visión única puede hacer de ti un terapeuta o un facilitador enfocado y centrado, autentico, libre para liberar, poderoso, alegre y amoroso para poder acompañar a tus clientes y para hacer frente a las circunstancias de tu propia vida.
Les abraza desde el Alma
Héctor D’Alessandro

Escuela Internacional de Coaching de Xalapa

jueves, 2 de marzo de 2017

La guerra de Irak y Un Curso de Milagros. Héctor D'Alessandro



La guerra de Irak y Un Curso de Milagros

“Acepta el temor y que el entrenamiento te guíe”.
Ang Lee: “Billy Lynn’s”

En la excepcional película del director Ang Lee (“El tigre y el dragón”, “Brokeback Mountain”, entre otras) el soldado Billy Lynn que da título al film, en momentos previos a realizar un ataque que será definitivo para el comandante a cargo de su escuadrón, recibe, junto a sus compañeros, y a manera de consigna, la frase: “acepta el temor y que el entrenamiento los guíe”.
Esta sola idea, tan poderosa en sí misma si se hace vivencia en la persona, es la clave del éxito en el trabajo espiritual y en cualquier tipo de entrenamiento profesional, pero por sobre todo en el aprendizaje dinámico.
 En el año 1994, comencé un trabajo personal basado en enseñanzas alquímicas donde se te indicaba “si no crees en esto, no importa, simplemente suspende tu juicio adverso durante cuarenta y dos días y ponlo en práctica, luego tú puedes decidir con una base en la experiencia”. Recuerdo que al leer aquella simple frase, un mundo entero se abrió ante mí. Mi personalidad se caracterizaba por una amplitud de expectativas y una aceptación básica de que muchas cosas que parecen imposibles pueden ser perfectamente posibles y realizables.
No conocía aún los avatares en los que puede sumergirte el conjunto de creencias inconscientes negativas y el carácter inercial de ciertos patrones de actitud y de comportamiento. Aún tendría que batallar, en el futuro, con bastantes de esos dragones o demonios interiores, y por suerte emprendí ese camino, con herramientas a mi disposición que, por su precisión y debido a los sofisticado de su acción, cada vez me hacían más fluido y placentero el sendero a recorrer.
A partir de aquel momento adopté como consigna que jamás me opondría en principio a nada, que me mantendría, en la medida que sintiera que la confianza me acompañaba, en una actitud básica de disponibilidad para la experimentación.
Quería sentirme a mí mismo en profundidad, quería estar presente en cada interacción cotidiana, quería, en definitiva, poder estar cómodo en la vida delante de mis semejantes, sin miedo a ser yo mismo, como lo veía en muchas personas que empezaba a conocer.
Personas conectadas; conectadas consigo mismas de un modo radical.
Pronto comprendí que el trabajo interior de desarrollo personal tiene un carácter eminentemente de entrenamiento, de entrenamiento consciente.
Comprendí rápidamente que hasta ese momento yo era un conjunto de creencias, la mayor parte de las cuales jamás habían sido cuestionadas y que además muchas de ellas se manifestaban en mis resultados vitales aparentemente sin que yo pudiera hacer nada en contrario. La comprensión meramente intelectual no me solucionaba nada. Todo aquel amasijo de pensamientos que inducían actitudes, comportamientos, estados emocionales y resultados que parecían venir de fuera sin que yo tuviera nada que ver en ello pero que me afectaban negativamente, empezó a caer, no sin cierto estrépito.
Cuando estaba más encabronado en contra de lo que me pasaba a pesar de lo bien que yo trabajaba por mi evolución personal, “me rendía”. “Rendirse” en la formación de “rebirthing” (una técnica poderosa de cambio personal a través de la respiración y el cambio del pensamiento) consiste en que cuando estás “indomable” y no te aguantas más porque ves que vas a volver a cometer el mismo error de siempre y no lo puedes evitar, como si fuera un comportamiento o un ciclo compulsivo (y lo es) simplemente te acuestas con los brazos extendidos en cruz boca abajo y no te levantas de allí hasta que “te hayas rendido”:
Esta práctica, del esoterismo católico, la llevan adelante los cardenales y el mismo Papa, previo a una decisión difícil o como ellos dicen en su jerga “cuando el demonio se hace presente”; el demonio es o está en la mente, es una dimensión interna, no externa, de la función del sistema nervioso llamada mente.  
La de pensamientos y emociones, sensaciones desagradables y agradables, impulsos (estos son los más peligrosos, porque la mente del ego te dice enseguida que ya está, que ya solucionaste y produce una fantasmagoría de rendición que no es verdadera, solo una fantasía de la voluntad del ego; estás acostado boca abajo y de pronto crees tenerlo todo claro y que ya estás poco menos que iluminado y cuando quieres acordar, ya te levantaste y estás cocinando o yendo al cine o llamando por teléfono a alguien; al ego le produce terror entrar en tu propio interior). Esta rendición nada tiene que ver con la cantidad de tiempo que permanezcas acostado; depende de ciertas señales en el sistema nervioso a nivel de sensaciones, pensamientos y emociones que indican el final del ejercicio. Se puede calibrar con bastante exactitud el momento en que rendido ya puedes volver a la vida cotidiana.
Recuerdo particularmente cierta ocasión en que no pudiendo resolver un asunto económico, me tumbé a rendirme, había incluso llorado de impotencia y rabia, sintiéndome a la vez un necio, claro, para poder castigarme a mí mismo justamente por necio (las artimañas de la mente). Y cuando llevaba un tiempo que no podría calcular, pero que no fue más de una hora, sonó el teléfono; era una antigua socia con quien teníamos una empresa y que nos habíamos separado con cierta tensión, ninguno le había dicho al otro sobre como acordar la separación legal; pero ahora me llamaba para proponerme un trato económico para abrirnos y la cantidad de dinero que me ofrecía por mis acciones era el doble de la cantidad que yo, en aquel momento en que me había olvidado de mí mismo y de mis capacidades y había preferido abandonarme al dolor, necesitaba. Pueden imaginarse que a partir de aquel día me tomé el ejercicio de la rendición con mucho mayor ahínco, así fue. Y luego, con el paso de los años vendrían nuevas y más eficaces prácticas para el cambio perceptivo y emocional, conductual y de actitud.
Con cada una de las nuevas técnicas volvió a suceder lo que desde siempre el yo más íntimo ya conoce, aunque se obstina en olvidar. Y es algo tan sencillo como que si te entrenas a cierto nivel de constancia, cuando el ejercicio en el que te entrenas pasa a ser parte de ti y actúa en cierto modo en tu lugar, guiando todos tus pasos sin que tengas que intervenir con toda la murga de malestar, creencias negativas y errores de percepción propios de la mente consciente en la que estamos inmersos nadando en un mar de confusión. El soldado que dispara sin pensar y da en el blanco es beneficiado por el entrenamiento durante miles de horas en la práctica consciente y nada tiene que hacer sino fluir. (“Zen y el arte del tiro con arco” constituye una obra magnifica sobre el desapego acerca del resultado en que consiste la mente ecuánime; cuando está libre del deseo de acertar, el arquero da en el blanco.)
Al conducir un coche hacemos esto cada día, hay maniobras que la podrías hacer con los ojos cerrados porque se han automatizado a tal grado que no hay que pensar.
Cuando nos involucramos en el compromiso de seguir el Curso de Milagros paso a paso, nos estamos entrenando.
Rafael Lefort menciona en uno de sus libros sobre el cristianismo primitivo, que en la biblia aparece cierta palabra aramea traducida como “misericordiosos” (“Bienaventurados los misericordiosos porque de ellos será el reino de los cielos”) y que esto constituye un craso error, que la traducción, con mayor exactitud sería “los bien entrenados”. ¿Quiénes son los bien entrenados? Son aquellos que han aprendido a manejar su propia mente y evitar que esta autónomamente los conduzca de modo involuntario al cielo o al infierno. Son aquellos que pueden conducir de nuevo a casa al buey del que habla el budismo zen. Son aquellos que pueden permanecer en la ecuanimidad aunque las sensaciones agradables resulten muy tentadoras o aunque las sensaciones desagradables que se producen en el cuerpo sean incluso más tentadoras y justificables. Después de todo, son “negativas” y a mí no se me puede acusar de provocarlas conscientemente.
Son, en términos de un Curso de Milagros aquellos maestros espirituales que pueden volver a pensar “con” Dios.
Pero, quienes están entrenados saben que deben atravesar sombrías selvas oscuras para comenzar la ascensión hacia la luz. Y la manera de atravesar esa oscuridad es mirar a consciencia esas sombras, en esto consiste el trabajo neurofisiológico de las constelaciones familiares; darles su lugar a esas sombras dolorosas que están actuando sobre nuestros resultados de un modo no deseado. Si no le doy su lugar a mis miedos cuando voy a pasar por una prueba difícil, si no le doy su lugar a la envidia que me corroe cuando compito en esta existencia de lucha, si no le doy su lugar a la rabia que me envenena el día cada vez que alguien me lleva la contraria, si no le doy su lugar a todas esas fantasías por las cuales yo tengo la creencia demencial de que estoy en lo cierto y los demás están en el error, sigo en el mismo lugar: me creo inocente y me privo de las malas experiencias, pero también de las buenas. Eso les pasa a los “inocentes”. Aún creen que deben perdonar, porque han olvidado que no había nada que pudiera ser perdonado en el mundo del Espíritu.

Héctor D’Alessandro 2017

Un Curso de Milagros.
Taller todos los jueves de 6 a 8 PM en Xalapeños Ilustres 88
Col. Centro Xalapa. Contacta con nosotros al 2281 78 07 00 o al 2281 82 88 84.
En el taller que brindamos todos los jueves, procuramos conectar el trabajo psicofísico con el Curso de Milagros, con nuestra realidad inmediata y cotidiana.
Puedes integrarte al curso en el momento en que quieras.  

lunes, 27 de febrero de 2017

La esposa del ex gobernador y Un Curso de Milagros


La esposa del ex gobernador y el Curso de Milagros.
(Dos noticias buenas.)
Primera noticia buena.
Se comprueba, una vez más, que sólo por pensar en positivo, incluso si lo repites diez, veinte o setenta veces por día, tal y como recomienda Jesucristo para el perdón: repetir “setenta veces siete”, no alcanza.
En estas columnas de afirmaciones encontradas a la esposa del ex gobernador de Veracruz falta algo; y lo que falta es la columna de respuestas. Es decir: todo aquello que, por el solo hecho de afirmar algo positivo acerca de uno mismo, va, necesariamente a surgir.
Si te pones a trabajar en ti mismo, afirman grandes, maestros, si te pones a grabar luz en tu disco duro, va a emerger, necesariamente, oscuridad.
Si no le das lugar a toda la oscuridad que surja; ya sea dejándola escrita en el papel, o dándole un lugar (incluyéndolo) en el espacio durante una constelación familiar, esa oscuridad, que está fuertemente grabada en el inconsciente, va a emerger.
Un gran maestro español, solía decir: “tengan cuidado si trabajan con la Luz, porque saca la oscuridad”.
Por eso el Curso de Milagros, cuando el trabajo con afirmaciones te produce demasiada ansiedad, inquietud, molestia, agitación, sentimientos negativos como la rabia, la preocupación o bien una sensación de que se avecina la depresión, te sugiere que te detengas.
Lo que eso significa es que el oscuro saco lleno de gatos enrabietados, en que consiste la mente del ego, se ha puesto a sacudirse porque tú le has introducido algo tan luminoso como una afirmación positiva.
Lo importante no es pensar positivo, ni tampoco sustituir cada pensamiento negativo por uno positivo, sino adquirir, mediante el entrenamiento, la capacidad de cambiar tu pensamiento y tu estado interno. Cambiarlo en el momento mismo en que surge.
“Puedes comenzar tu día en el momento en que quieras”.
La propia Helen Schucman, canalizadora de la totalidad del Curso de Milagros, falleció afirmando hasta el último día de su vida, que no creía en el Curso de Milagros. Eso no hace a su destino mejor ni peor que el de otras personas. Esa preferencia por un destino a cambio de otro, no es más que otro juicio del ego, del cual el propio Curso afirma que está “demente”. 
Diversos modos de trabajar con el propio interior inconsciente nos permiten tocar, aunque sea superficialmente, esa bolsa de gatos llenos de rabia en que consiste el depósito de pensamientos inconscientes de nuestro ego. Todos son buenos para alguna persona; no los hay mejores. Como el curso de milagros tiene el propósito expreso de despertar al Maestro Interno, recomienda no trabajar más de cinco o seis minutos al día, en varias de las prácticas o ejercicios. A esto yo le llamo prudencia, y está bien porque muchas personas van a hacerlo a solas en su casa.
Cuando se trabaja con afirmaciones, como en el caso de Karime Macias, la esposa del ex gobernador, muchas personas piensan que por el solo hecho de afirmar algo, esto se va a grabar firmemente y tenderá a cumplirse, eso no es verdad. Eso es una mentira producto de la falta de experiencia comprobada.
Lo voy a explicar invirtiendo el modo de pensar habitual; por el absurdo, como suele decirse en matemáticas. Demostrar algo por el absurdo, en matemáticas, quiere decir que no pudiendo demostrarse algo de modo directo y positivo, se recurre a demostrarlo que si algo no fuera verdadero se produciría una serie de contradicciones en toda la secuencia de pensamientos que desbarataría incluso afirmaciones sólidamente demostradas.
Voy a poner ejemplos, vamos a suponer que la presencia de las puertas en los hogares entrara en cuestión y alguien afirmara que se han inventado por estética y no por un afán práctico de protegerse de las alteraciones externas de la temperatura. Para demostrarlo por el absurdo, podría inventarme un experimento en el cual se fabricarían puertas de papel o de algún tipo de seda o algodón que resultaran extremadamente bonitas, tanto que en todas las casas desearan comprarlas para instalarlas en una zona por ejemplo de bajas temperaturas.
El origen de la creación de las puertas quedaría demostrado de inmediato, alcanzaría una hora con ese tipo de puertas instaladas para que cualquiera pudiera experimentar en su propio cuerpo el carácter de verdad de la afirmación que dice que las puertas se inventaron para protegerse de las temperaturas extremas. 
Este ejemplo experimental es del tipo de demostrar algo por el absurdo.
En términos teóricos y muy generales, consiste en afirmar algo que a todas luces no es verdadero como cierto y comprobar las alteraciones que produce en la totalidad del sistema de pensamiento.
Un ejemplo más sería el de afirmar que la gravedad no existe, a partir de ese momento, toda una serie de fenómenos explicables, pasan a ser inexplicables.
Bien, pasemos a la práctica habitual, entre muchas personas, de usar, por escrito u oralmente, las afirmaciones positivas. Entendiendo por positivas el que se desea que sean verdaderas tal y como se las formula, no el que posean algún tipo de brillo o luz divina en su aureola. Siguiendo el ejemplo de la esposa del ex gobernador, ella no afirma algo en negativo. No dice por ejemplo “no quiero ser una persona que no merece abundancia”, sino que formula “en positivo” su aseveración, diciendo “sí merezco abundancia”. Con que solo escribiera “Merezco abundancia”, ya sería un pensamiento clasificado como positivo.
Por motivos en los que aquí por ahora, no nos vamos a extender, también podría haber afirmado “no merezco abundancia” y, aunque fuera por intrincados caminos, habría llegado a resultados en su existencia similares; quizás incluso habría llegado a mejores resultados.
Veámoslo en la práctica.
Cuando alguien afirma algo de ese tenor; “Yo merezco abundancia” (que sería más acertado que el modo impersonal en que lo hizo la señora del ex gobernador), en el cerebro, órgano inevitable en todo este proceso, se producen un conjunto de imágenes sonidos y sensaciones que se diseminan, bajo la forma de sustancias, por el cuerpo y que inducen un acarreo de enzimas, que acaban produciendo un estado en el cuerpo y en la mente que podemos llamar “positivo” en el sentido de benéfico, agradable, bienestar, estado óptimo, excelente, etc. Podemos pensar incluso que acuden a su mente toda una serie de imágenes agradables en las cuales se ve a sí misma nadando literalmente en dinero dentro de una piscina, etc. Esto viene a resultar en una suerte de baño bioquímico del cuerpo y necesariamente del sistema nervioso que, renovado con frecuencia, producirá un encauzamiento del pensamiento y de la conducta hacia la obtención de esos objetivos deseados.
Ahora bien, cuando el trabajo está orientado correctamente, según el modo real de funcionamiento del espíritu, debe otorgársele su lugar dentro del sistema.
Y vamos a demostrar esto con un ejemplo que es análogo a una demostración por el absurdo.
Si la persona afirma, en lugar de “Yo merezco abundancia”,  “Yo no merezco abundancia”, empiezan a suceder cosas realmente interesantes.
Para empezar, sólo con pensarlo, seguro que la persona tiene toda una serie de pensamientos de miedo ante la formulación de ese pensamiento, y de rechazo ante la sola idea de imaginarse a sí misma haciéndolo.
Esa es una reacción inconsciente resultado del aprendizaje que la persona ya realizó en su vida a nivel inconsciente. Hay elementos en la vida que son positivos o deseables por sí mismos y hay otros que no son deseables y que deben rechazarse. Esta es la famosa “dualidad” de la mente de la que habla el budismo y el zen, dos modos de trabajo con la propia neurofisiología de alta eficacia, y que se parecen muchísimo al modo de trabajo con el Curso de Milagros.
Cuando uno se hace practicante del budismo, lo que busca es un estado, el estado llamado de “budeidad” de la mente; en ese estado se observan con precisión las sensaciones agradables que constantemente está produciendo el sistema nervioso en el marco de nuestro cuerpo y se observan con idéntica precisión las sensaciones desagradables que de un modo igualmente constante está produciendo el sistema nervioso en el marco de nuestro cuerpo. La clave en este trabajo de decenas y decenas de horas sentado meditando durante días consiste en que conduzcamos a la mente a un estado de “ecuanimidad”, desde el cual poder observar en el mismo inalterable estado la producción de sensaciones desagradables y agradables en nuestro cuerpo mente, y mantener el “desapego”. (Invito a las personas que lean este artículo a que concurran a realizar una meditación Vipassana durante diez o durante cuarenta y dos días y experimentarán este modo de la iluminación en el marco del propio cuerpo.) La auto-observación propia del budismo consiste en que te vuelvas auto-consciente del modo en que se inicia, aparentemente sin que tengas control sobre ello, un movimiento de tu ser interior en la dirección de un aumento de una sensación desagradable, como puede serlo un estado de ira, y puedas manejarlo en origen. Lo mismo vale para el inicio de una oleada de sensaciones sumamente agradables, de las cuales también te puedes volver adicto y tratar de vivir siempre allí, cuando en realidad, el único estado permanente en tu propio interior (que es lo que realmente puedes manejar) es el de la impermanencia de todos los estados (tal como surgen desaparecen, y vuelven a surgir, para luego volver a ser sustituidos por otros estados). La ecuanimidad en la impermanencia se parece al surf, con el cual ha sido comparado repetidas veces por quienes han tenido la experiencia. Y aquí hay que destacar que todos en algún momento accedemos a ese estado, lo que sucede es que no hemos sido entrenados para afianzarnos en él, nos entonces práctica.
El curso de milagros te ofrece la posibilidad de afianzarte mediante la práctica, trabajando desde la mente consciente para ir entrando poco a poco en zonas cada vez más profundas.
Volvamos a la afirmación negativa de la que hablábamos anteriormente para comprender cómo funciona el Curso de Milagros y cómo funciona en general el trabajo con el pensamiento.
Supongamos que una persona supera todos sus miedos supersticiosos ante el hecho de afirmar: “Yo no merezco abundancia”. Sería todo un logro, en términos del Curso de Milagros, constituiría un avance sustancial. Sería darse cuenta de que sus pensamientos no lo van a atacar. Que no debe tenerle miedo a sus propios pensamientos. No son entidades separadas de él mismo, han sido creados por la persona con todo el poder creador de que dispone desde el momento en que nació. A ese poder creador es al que llamamos Dios en Occidente y en el Curso de Milagros. Es el vacío creador del zen y del taoísmo, es el tao del cual surge todo y muta de formas al alejarse de sí mismo.
Bien, la persona entonces afirma “Yo no merezco amor”. ¿Qué sucede a continuación? Se manifiestan en su cuerpo toda una serie de sensaciones desagradables que hasta ese momento la persona no sabía que estaban imbricadas fuertemente con su ego y que se manifiestan en el marco de su cuerpo y de su imaginación. Puede que vea en su mente toda una serie de imágenes de derrota y de fracaso y de miseria. Puede que se vea a sí misma abandonada de la mano de Dios y totalmente carente de amor y del acompañamiento de otras personas que lo amen y lo apoyen. Un drama. Un drama de los que habitualmente “Ego Producciones” facilita a la mínima oportunidad.
Supongamos ahora que esa persona no tiene a su lado ningún facilitador que lo asesore sobre cómo trabajar con esas imágenes de ataque que han surgido de su propia mente; ¿qué puede pasar y de hecho qué es lo que pasa habitualmente?
Lo que viene a sustituir el estado miserable en el que la persona entra, es un conjunto de imágenes sustitutas y luego un conjunto de sensaciones sustitutas, todas de signo contrario. Ha generado unos antídotos. Puede incluso que se hable a sí misma recordando todas las veces en que su comportamiento y su actitud y su estado interno le dijeron claramente que sí merece amor.
Esto es lo que pasaría si la persona librada a sus propios recursos hace este ejercicio.
Se hace fuerte volviéndose vulnerable, por un rato o por unos días, frente a todo aquel material escondido que hasta ahora no había sido mirado ni se le había dado un lugar dentro del manejo habitual de la conciencia.
Entre otras cosas, la conclusión de este simple ejercicio, lo que nos dice es que habitualmente vivimos “en positivo”, es decir que vivimos dando vuelta la cara a lo que nos desagrada e intentando mantenernos firmes ante el fuerte oleaje de la negatividad interior creyendo que estamos o somos “positivos”.
El problema es que todo ese material oscuro pide constantemente un lugar en la vida de nuestra conciencia y en nuestro cuerpo. Y si no hacemos algo, lo va a obtener. Lo va a obtener como resultados; como le sucedió a la misma Louise Hay antes de su despertar definitivo. La persona se pone “en positivo” y sin embargo le suceden cosas malas, en el caso de Louise Hay fue un tumor en la matriz lo que la hizo despertar. Ella era instructora de la Iglesia de la Ciencia Cristiana en pensamiento positivo desde hacía muchos años cuando le sobrevino la patología. Había estado mirando para otro sitio, había intentado “ser positiva”. Sólo lo había intentado. La mayor parte de las personas no necesitan de aprendizajes tan duros para despertar y decidirse a manejar su mente y sus emociones y acceder así a un momento santo, un momento con propósito. Así le sucedió a la esposa del ex gobernador.
Para evitarse estos efectos indeseados, en el Curso de Milagros se utiliza un ejercicio muy bueno que es el de imaginar las consecuencias ultimas de nuestras predicciones (incluso las evaluadas por la mente del ego como negativas) para nosotros mismos. Y darse cuenta de que todo eso es absurdo y no es real. Así nos entrenamos para afrontar el conjunto de pensamientos con los que solemos asustarnos a nosotros mismos en la soledad y también a lo largo del día durante la actividad en compañía. Por eso en el Curso de Milagros se afirma que “puedo ver esto de otra manera”. Pero para verlo de otra manera, primero tengo que verlo tal y como lo he creado, de un modo demente. No puedo sanar algo que no estoy viendo, no puedo manejar algo que no veo.
La clave sobre en qué nivel estás trabajando te la van a dar tus resultados.
Los resultados del ego te dejan insatisfecho. La señora del gobernador estaba insatisfecha consigo misma de algún modo en el momento en que escribía esas afirmaciones; como mínimo podemos suponer que no se sentía merecedora de la abundancia. Parte de un vacío, de una carencia, de una falta, pero ese aparente vacío está lleno con algo, porque la potencia creadora de la mente que poseemos los humanos, que está identificada con Dios, si nos mantenemos hablando en estos términos, es inagotable. Si no tomamos el mando viendo con ecuanimidad, es decir, en términos del curso de Milagros “despertando al Maestro interno”, el ego lo va a tomar, porque esa es su naturaleza inercial. Si no hacemos algo, él lo hará por nosotros; basado en el automatismo de su propia naturaleza. Va a rellenar la experiencia con algo y ese algo son los pensamientos de carencia; y estos se van a expresar en nuestra vida a modo de resultados.
En la vida del Espíritu no existe un infierno pequeño, no hay infiernos mejores que otros. Yo no soy mejor porque no soy la esposa del ex gobernador. Yo estoy haciendo lo mismo que ella, tratando de manejar mi mente lo mejor que puedo y contando para ello con un instrumento muy poderoso: la mente del ego. Con la diferencia de que puedo contar con herramientas más sutiles a mi disposición, herramientas que no tuvo esa señora en el momento en que escribía esas afirmaciones. Lo que veo ahí fuera es lo mismo que está pasando en mi propio interior. Los que se burlan de la señora, lo único que están haciendo es mostrar su desconocimiento sobre cómo funciona la mente humana, divina si se quiere, animal si no se la instruye. Los maestros zen llaman a la doma de la mente humana “la doma del buey”, haciendo una analogía con esa actividad, mostrando asimismo su carácter rutinario, existencial y continuo. El paraíso también está aquí, solo hay que trabajar para entrar en él. Y continuar trabajando para seguir en él.
Si solo afirmo aquello que deseo, y no miro todo aquello de lo que no soy consciente y que surge a mi pesar, estoy creando una doble resistencia ante el resurgimiento de mi parte oscura. Una capa de pintura encima de una pared mal preparada para ser pintada, la humedad va a reaparecer.
La manera de ver finalmente todo aquello que no veo se da mediante un entrenamiento, a esto nos invita el Curso de Milagros. Y entrenarse en unos términos muy concretos: ver lo que hasta ahora no podía ver. Darle un lugar. Darme cuenta de que aquello que al parecer veía, tampoco lo estoy viendo, solo es el resultado de un entrenamiento en una sola dirección, es un recuerdo. Y cobrar conciencia psicofísica de que dejar de ver del modo habitual (demente) es la posibilidad de acceder a la visión libre de dualidades.
Afirmar mecánicamente sin un trabajo suplementario de indagación, es solo repetir, pero sin remover previamente el material que ya estaba bien grabado y programado en la mente de mi ego.      
Por este motivo el Libro de Ejercicios del Curso de Milagros, de un modo progresivo, te conduce a dominar las reacciones de la mente del ego frente a tus propios pensamientos.
Que la señora Karime Macias haya hecho uso de un procedimiento para alterar la dirección de sus pensamientos, es altamente alentador, a todos los niveles. Los seres humanos, constantemente, estamos trabajando para salir del infierno que continuamente creamos. Los ricos y poderosos también quieren acceder a esa conexión consigo mismo que implica estar conectado al mismo tiempo con el Ser Esencial; no nos liberamos solos. Y sus resultados son altamente instructivos, nos redirigen para que cada día afinemos la puntería en el trabajo con esa sofisticada herramienta que  no siendo totalmente del Espíritu nos permite conectar con el Espíritu, y que es la mente.

Segunda noticia buena.
Esta es la buena noticia para los facilitadores de cualquier herramienta de trabajo en el desarrollo humano; sobre todo para aquellos que aún excluyen a algunos sectores de la población y que pueden pensar que una persona que es miembro de la élite no tiene por qué tener un interés espiritual. Esta noticia demuestra, al revelarse, que todos, en cualquier nivel social, están interesados en crecer. Y sobre todo que los facilitadores, a poco que se esfuercen, verán cuanta gente realmente poderosa y próspera, está igualmente interesada en trabajar en su propio desarrollo personal.

Héctor D’Alessandro 2017
Un Curso de Milagros. Taller todos los jueves de 6 a 8 PM en Xalapeños Ilustres 88
Col. Centro Xalapa. Contacta con nosotros al 2281 78 07 00 o al 2281 82 88 84.
En el taller que brindamos todos los jueves, procuramos conectar el trabajo psicofísico con el Curso de Milagros, con nuestra realidad inmediata y cotidiana.
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