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viernes, 13 de julio de 2018

Una Cadena de Excelencia. PNL aplicada al Aprendizaje



     Hacemos PNL de calidad. Nuestros alumnos y alumnas salen de los cursos sabiendo hacer muchas cosas; quizás no conocen aún toda la base teórica de aquello que saben hacer con pericia, pero, a diferencia de la enseñanza habitual, en la cual los y las alumnas se preguntan para qué quieren saber ciertas cosas o para qué les sirve, y acaban conociendo mucha información que nunca terminarán de procesar y no sabiendo hacer nada.
Hace ya muchos años que en el mundo del aprendizaje, la gente paga cada vez menos por contenidos informativos y paga cada vez más por vivencias reales que te hacen comprender con todas tus células, el nuevo conocimiento, para qué sirve y en qué puedes aplicarlo.
Nuestros alumnos y alumnas saben que tienen el futuro profesional asegurado porque antes que cambiar de lugar información y teorías dentro de su cabeza, saben cambiar a las personas para mejor y además en tiempo récord.
Los invito a participar en nuestros talleres y cursos de formación de practicantes y másters de PNL y en las formaciones en hipnosis ericksoniana y en Constelaciones familiares y organizacionales.
Héctor D'Alessandro

Escuela Internacional de Coaching de Xalapa  
Infórmate ahora sobre nuestros cursos y Formaciones profesionales al teléfono
2281 78 07 00 

jueves, 14 de junio de 2018

Programación Neurolingüística para Artistas Escénicos

Taller de Entrenamiento en Programación Neurolingüística para Artistas Escénicos
Héctor D’Alessandro
14 y 15 de julio de 2018
Toda persona que trabaje con público o con alumnos desde una tarima o escenario obtendrá enormes beneficios de este entrenamiento
Actores, cantantes, intérpretes, humoristas y conferenciantes o presentadores y motivadores pueden beneficiarse con este taller

La PNL se caracteriza por la eficiencia en sus resultados, por su precisión en el modo de facilitar cambios y por la capacidad de obtener más y mejores resultados con mínimo esfuerzo

Objetivos
Entrenar a los participantes para que accedan con precisión en los estados emocionales y en la configuración neurofisiológica (respiración, postura, gestualidad) que desean y en el momento en que lo deseen.
Entrenar a los participantes en la autoconciencia de sus procesos inconscientes neurofisiológicos (corporales, mentales y emocionales) para que puedan manejarlos a voluntad
Entrenar a los participantes para que puedan acceder a sus estados internos y puedan expresarlos a las otras personas (y al público) con congruencia
Entrenar a los participantes para que puedan modificar a voluntad sus estados internos (emocionales y mentales)

La PNL permite a los participantes en nuestros entrenamientos adquirir una autoconciencia intensa y profunda
Detectar cuáles son las señales congruentes y cuáles las señales incongruentes que estamos emitiendo en el nivel inconsciente
Entrenarse para manejar la congruencia de nuestras señales es muy importante.
Si estamos diciendo algo pero nuestro cuerpo dice lo contrario, el público lo detecta, quizás no puede expresarlo verbalmente con precisión, pero encuentra que hay algo que no le acaba de cuadrar, no le gusta.
Para un actor o una actriz, para una cantante, para un conferencista es muy importante alinear su discurso hablado en un discurso inconsciente corporal congruente
Nuestros entrenamientos facilitan a los participantes que integren en su cuerpo y en su mente aptitudes y recursos internos de modo transformador y permanente.
Apoyamos a personas y a equipos en el cambio, la superación y el aprendizaje permanente.
Entrenamiento en Programación Neurolingüística para Artistas Escénicos
En Escuela Internacional de Coaching de Xalapa
Avda. Américas 286, depto. 1 Xalapa —Veracruz
Sábado 14 y domingo 15 de julio de 2018
De 10 AM a 2 PM y de 4 Pm a 8 PM el sabado
y el domingo de 10 AM a 2 PM
(Ambos días, con descansos para comer y para el café)

A cargo de Héctor D’Alessandro (Master trainer en PNL)
Inscríbete ahora al 2281 78 07 00

Taller Programación Neurolingüística para Artistas Escénicos 2

Taller Programación Neurolingüística para Artistas Escénicos 1

lunes, 7 de mayo de 2018

Entrenamientos en PNL & Coaching Sistémico

Cuando tomas contacto nuevamente con tu propio “interior misterioso” (como lo llamó Antonin Artaud), con tu ser esencial, con “el diamante” (como lo llaman lo sufíes), ya no tienes necesidad ninguna de “técnicas” ni de “actuar” porque la forma sin forma y con todas las posibilidades a tu disposición, que realmente eres, vuelve a estar activa para el uso más elevado y congruente que puedas darle. 
 Nuestros entrenamientos consisten en hacer brotar nuevamente ese diamante que puja por salir y que vive iluminando tu interior.
Héctor D’Alessandro
Escuela Internacional de Coaching de Xalapa

 Contacta ahora al tel.& 2281 78 07 00

viernes, 10 de noviembre de 2017

El Coaching y las crisis del capitalismo tardío. Héctor D'Alessandro


Dice la profesora Diana Uribe en uno de sus excelentes videos de historia mundial en Youtube que la civilización china acabará ejerciendo cierto modo del poder en la totalidad del planeta,  debido a que su modo fundamental del pensamiento procede del taoísmo; justamente debido a esto es que el pensamiento dialéctico marxista prosperó en aquella geografía, con su esquema fácil y comprensible (así como emparejable  con el taoísmo) de la tesis, la antítesis y la síntesis a las que, en una ola dialéctica permanente, está sometido el devenir histórico.
Para el modo de trabajar con el propio cerebro —que no otra cosa es el “pensamiento”— propio del taoísmo, la plena potencialidad está allí siempre en la superficie de los objetos: un objeto o un evento puede devenir en un resultado o en otro diametralmente opuesto, y como deriva de esto, quien permanezca abierto a la múltiple potencialidad gana la partida. En Programación Neurolingüística se dice que quien domina la mayor cantidad de opciones, domina el sistema. El Occidente racional ha reducido esto a una conocida fórmula popular que se dice con bastante desenfado en las universidades, y es aquella de que “la información es poder”; hoy se puede afirmar que también constituye, no solo una fuente potencial de poder, sino una fuente potencial de inutilidad total.
En nuestra propia tradición creada de pensamiento occidental, la escuela de los sofistas y sobre todo Anaxágoras, es quien se hermana de un modo natural con la tradición oriental, concretamente china. Con aquella idea, convertida en máxima totalmente incomprendida de “el hombre es la medida de todas las cosas” que es rápidamente comprendida en nuestro paradigma como una fuente de poder para la raza humana. Cuando es solamente la capacidad de dar nombre a las cosas y a los eventos.
La actitud taoísta es o sería: dejemos que las cosas sucedan y luego veremos cuál es el nombre que decidimos para acompañarlas. Un auténtico judo mental por el cual, de la fuerza de las cosas, yo decido su definición para acompañar con esa misma fuerza a mi propio movimiento con las cosas y los eventos.
La doma educativa occidental ha convertido a las personas en unos seres supuestamente “pensantes” que se han dejado de lado la capacidad de espera magnifica a que las cosas se muestren. Quizás solo sean las clases políticas las que han mantenido en ejercicio esta posibilidad de acción del sistema nervioso. De ahí su constante cambio de discurso acerca de las cosas que es tomado como una suerte de cambio de principios por las masas adoctrinadas en un pensamiento que no es el de las élites. Al pueblo, a través de las escuelas de adoctrinamiento social se le enseña a pensar por razones y posibilidades racionales y de acuerdo, como máximo (pero esto en niveles universitarios) con niveles de análisis multivariados. Los modelos que contemplan la acción de un número amplio de variables, que se cruzan para producir redacciones interpretativas, no nos acerca ni mucho menos a un modo de vivir en el que nuestros modos de pensar estén en relación de congruencia con nuestros modos de vivir.
Este entrenamiento social del pensamiento está en la base del ponderado deseo de éxito que nos lleva a una incómoda presencia en cada una de las etapas de nuestra vida, logrando así que las personas no estén nunca contentas donde están y quieran estar en otro lado.
En la famosa novela “El hombre que se enamoró de la luna”, de Tom Spanbauer, cierto personaje indígena estadounidense declara no soportar a los hombres de raza blanca, por no estar nunca aquí sino pensando en algo que van a hacer.
Dicho en términos zen, que es la escuela que nace en China de la original combinación del tradicional taoísmo con el budismo que venía de la India, utilizan la cabeza, los occidentales, para llenarla de contenidos. Y olvidan vaciarla para que nazca el mundo lleno de potencialidades.
En el ámbito espiritual, por ejemplo, a veces una persona, aquejada de graves enfermedades o al borde ya de la despedida final por el accionar de la propia edad senil, visita, con su ordenada mente racional llena de contenidos interpretativos y regidos estos de acuerdo a objetivos, a algún tipo de maestro para que lo “sane”, y resulta que la sanación mejor es que muera ya de una buena vez, en paz.
Los parientes del cliente, en caso de que sean los motivadores de tal extraño tipo de visitas, hay un normal deseo de que la persona continúe viva, pero no para sí misma, sino para ellos. Con esos contenidos consultan. Y se enojan y buscan la garantía, como si su pariente fuera una lavadora o algún otro tipo de electrodoméstico. La vida y la muerte son inevitables; y la muerte y los sucesos negativos, como parte de la vida, también.
Recuerdo un proceso de “sanación” de un hombre hace ya unos veinte años, que, en su caso, implicó más y más y más pérdidas, la ruina total y la recuperación por su parte de todas sus fuerzas dormidas para volver a vivir con fuerza y dignidad. No era yo quien guiaba su proceso, pero recuerdo que el maestro que lo hacía, de quien yo era alumno, lo guiaba con energía y límites precisos y sin ceder ni un ápice durante los momentos más duros en cuanto a exigencia.
Aquel hombre era un agente de bolsa y estaba acostumbrado a un tren de vida descomunal; tenía varios coches, un apartamento de trescientos metros cuadrados en una importante ciudad española, una esposa valorada por lo bella que era y por su honrosa procedencia social; con ella tenía dos hijos pequeños y el hombre se gastaba miles y miles en cocaína para poder mantenerse en el nivel de auto exigencia que se había impuesto. Por esos años se había producido un famoso crimen múltiple, en el cual otro empresario, muy adinerado, quebró y al verse en la ruina, no se atrevió a confesarle la situación real a su esposa, decidió en cambio tomar y tomar dinero de sus clientes hasta provocar un agujero financiero insostenible equivalente a unos treinta y seis millones de euros. Ahogado por el sofoco monetario y sin valor para confesar a su mujer la situación, mató a su joven y bella mujer y a sus dos hijos de no más de diez años de edad. Esta anécdota, obraba como una maldición, entre muchos integrantes de la clase alta española que, como nuestro conocido, se veían en la bancarrota.
Aquel hombre, en cambio, optó por la vida y se fue a ver a nuestro querido maestro. No conozco los pormenores, absolutamente privados, del trabajo que realizaron juntos, pero sí sé que aquel hombre durante meses, casi un año, envejeció y rejuveneció varias veces, fue viendo su declive, comenzó a aceptarlo, abandonó ciertos consumos nocivos, afrontó con valor la vergüenza que él experimentaba y confesó a su mujer la situación a la que se verían enfrentados. La mujer lo abandonó y se llevó a los niños, sacó de algún reservorio que tenía guardado toda una serie de recriminaciones, dolor, rabia, juicios, denuncias y ofensas y se las echó a la cara y, a pesar de ello, él no murió ni se abandonó, solo respiró profundamente y cada día enfrentó el hecho de presentarse a nuevos juicios, vender objetos hasta ahora preciados, deshacerse de la utilería que constituía su vida hasta ese momento. Y en las sesiones colectivas de la enseñanza, en las que coincidía con él, lo veíamos cómo cada día le costaba más intentar aquella máscara a la que nos había acostumbrado desde que lo conocíamos, por la cual “todo iba bien”, su rostro se llenó de dolor, de un dolor que parecía iba a destruirlo y en algún momento hizo el famoso “click” por el cual rompió definitivamente su identificación con todo aquello que le sucedía y entregó el tráfago de eventos al rio poderoso de la vida para que lo arrastrara y se lo llevara en su potente cauce. Rompió en definitiva con los contenidos y con las expectativas subsecuentes. Se marchó a vivir a un apartamentito modesto en un barrio popular de su ciudad donde llenó, los armarios y varias cajas, en su mayor parte, con toda su ropa lujosa, elemento central de su disfraz social que le permitía en otro tiempo abrir las puertas y los contactos necesarios. Comenzó a pagar sus deudas multimillonarias. Para negociar esos pagos le fueron muy útiles sus capacidades vivas de negociador, solo que ahora no engañaba a los otros y sobre todo no se engañaba a sí mismo.
Había sido, dijo en una sesión colectiva inolvidable —para mí—, un miserable con ropa y coches caros. Y ahora, reunido con un heterogéneo grupo de personas de las más diversas extracciones sociales, confesaba con mucha sinceridad, que se sentía rico. Recuerdo, en la rueda del compartir, que un chico declaró cuando le preguntaron qué sentía: “Siento placer de que le vaya mal, y entiendo que esto es lo que me mantiene frenado, el odio que siempre sentí y me inculcaron en mi familia contra los ricos; en el fondo: pura envidia”. Se le agradeció su particular descubrimiento y recuerdo la reacción de nuestro amigo aparentemente “en desgracia”: “Tal vez yo me odiaba más a mí mismo que nadie. Por eso vivía como lo hacía”. Recuerdo sobre todo la sinceridad extrema de cada uno para consigo mismo. Y el poder respirar con amplitud a esa altura.    
En cada respiración inalterada por los sucesos externos, o alterada, pero con creciente conciencia de esa alteración, se abre paso el mundo de las potencialidades infinitas, ese mundo en el cual la medida de lo que sucede en mi entorno, es un nombre que yo le adjudico a ese mundo y a esos eventos.
En los sucesivos meses y sesiones, aquel hombre se inventó un nuevo modo de vida más a su medida y más sano para él y para los otros, algo en lo que se encontró cómodo y que realmente le gustaba desde siempre, abrió una pequeña cadena de comidas. La clave de la cadena era un elemento simbólico que a él sí lo removía, la cocina estaba instalada en medio del restaurante a la vista de todos los comensales, esto implicaba un gasto extraordinario en excelentes aparatos de extracción de humos con el objetivo de no saturar la ropa de los clientes con los aromas de la comida. Para él significaba muchísimo y cuando presentó el plan al grupo sus ojos brillaban de gozo, significaba que ahora estaba a la vista, que era transparente y que si un cliente se disgustaba con un sabor o se indigestaba con algo, él estaba allí para hacer frente y responder; algo que en su modo de vida irresponsable anterior nunca había experimentado. Todos recordábamos cuando vino por primera vez, y el maestro luego de escuchar atentamente su caso, le dijo “Muy bien, toma asiento y respira, de momento has logrado convertirte en un miserable y un farsante, vamos a ver qué sacamos de ti”.
Estas expresiones no le sorprendieron, no tenía nada que defender de su antiguo ego, el cual había decidido tirar a la basura junto con todas sus particulares creencias; aparte de que como “bussines man” estaba acostumbrado a llamar a las cosas por su nombre y no andarse con estúpidos rodeos. Algo que muchos de nosotros, hijos de la clase media asustadiza y veleta, deseábamos aprender: salir del continuo auto engaño.
Por esos días llegó a Barcelona Bob Mandel y en un glorioso taller me espetó a la cara el siguiente feedback: “tu estas en una actitud de autocomplacencia”. Yo me quejaba de no tener disciplina para conducir mi propia empresa. Me preguntó si alguna vez había trabajado para otros, como empleado, durante ocho horas, mi respuesta fue “no”, solo un par de ocasiones y nunca más de unos meses. Su terapia para mí fue que me empleara en una empresa de lo que fuera, e hiciera las ocho horas para aprender autodisciplina. Así me metí en un proceso que duró más de los tres años recomendados. Pero aprendí, entre otras cosas, además de los continuos engaños del ego, a trabajar por un bien mayor a mi humilde personaje quejoso, a hacer frente a las personas que vienen con malas intenciones y solo poseen como recurso esas aviesas actitudes. Aprendí a preguntarme en cada caso cual es el bien mayor, que a veces implica pasarlo mal durante un tiempo. Observé cómo mi ego indoblegable se rehusaba a participar. Se la pasaba diciéndole a todo el mundo que estaba allí por un tiempo por un motivo terapéutico. Es decir: estoy en este pantano pero no me voy a ensuciar. Y un día, cierto señor bastante desagradable me soltó a la cara: “sí, todos dicen lo mismo y acaban muriéndose aquí antes de jubilarse”. Qué golpes para un ego joven y sólido. Entendí en mis carnes aquella famosa frase de Gandhi en la cual dice que la mayor parte de las cosas que hacemos a diario son inútiles, pero hay que hacerlas. Y llegué a hacerlas con autentico disfrute. Mientras me preparaba y me preparaba sin cesar en las más diversas disciplinas espirituales y de coaching. Recuerdo que un día me encontré con el antiguo agente de bolsa. Me invitó a comer, le conté mi caso. Me dijo, me haces acordar a mi cuando no quería mezclarme con ciertas personas, no aceptaba que estaba donde estaba, y mientras no aceptaba que estaba donde estaba, no podía ver otros escenarios. Esto nos pasa, agregó, a quienes crecimos sin religión. No tenemos un hilo de sentido debajo que nos guíe, tenemos que recuperarlo o inventarlo. Pero no te preocupes, te veo bien y enfocado. Pronto verás que fácil es volar.
Aquel día di las sesiones que daba en mi consulta en casa, con renovado ánimo. Los clientes lo veían, porque me preguntaban si había recibido buenas noticias. Recuerdo aquella tarde vagamente nublada, como si hubiera estado todo el tiempo envuelto en una nube de algodón mullida que me protegía y me guiaba y me aportaba una consistencia de nuevo tipo.  Estuve en trance todo el día. No solo inducía trance en los clientes sino que yo estaba e un amable trance autoinducido; el estado ideal que recomienda Erickson para trabajar las veinticuatro horas del día.
No peleaba con mi vida, estaba de acuerdo en estar donde estaba, un momento de mi experiencia vital. La plena potencialidad.
Al día siguiente me esperaban agradables noticias en el trabajo: me despedían y me pagaban la justa indemnización por los años trabajados. Aquella cantidad de dinero que yo deseaba ahorrar para potenciar mi consulta me la entregaban las fuerzas de la vida multiplicada. Y lo más fuerte es que me di cuenta de que en el fondo no necesitaba para nada esa cantidad. Que igualmente podría salir adelante. Había aprendido a cambiar, a guiar el cambio en otros, por dramático que a veces pareciera, y poseía una ciencia o más bien un arte que en el futuro mercado en plena destrucción y reconstrucción iba a ser una de las profesiones más requeridas, algo para lo cual la enseñanza de acuerdo a fines y de acuerdo a pasos racionales, no tiene respuesta. La respuesta que Habermas, en “Las crisis del capitalismo tardío”, identifica como la falta de significado; lo único que las agencias estatales no pueden proveerle al individuo.
Este, el significado, nace en el núcleo exacto de la plena potencialidad.
Xalapeños Ilustres 88, Col. Centro Xalapa Veracruz. México
Tels: 2281 82 88 84 & 2281 78 07 00

domingo, 22 de octubre de 2017

¿Por qué algunas personas tienen éxito con facilidad y otras no? Héctor D'Alessandro


¿Por qué algunas personas tienen éxito con facilidad y otras no?
¿Por qué a algunas personas les resulta fácil algunas cosas y otras no?
En constelaciones, si miramos de modo superficial, podríamos aparentemente “liberar” a la persona de una “lealtad”, por la cual no puede alcanzar determinados objetivos debido a que no puede superar a su padre o a su madre.
Siendo verdad en algunos casos, no lo es de modo total.
En la Escuela Internacional de Coaching de Xalapa, preparamos a nuestros alumnos en la visión del Análisis Transaccional y de la Hipnosis Ericksoniana, de modo que tengan una visión completa de cualquier asunto que les presente un cliente, y puedan así intervenir con precisión y éxito. Las constelaciones familiares nacen directamente del Análisis Transaccional, por su concepción y por sus métodos, y de la Programación Neurolingüística y la Hipnosis Ericksoniana por su modo de lectura corporal y la cualidad de la intervención.
Nuestra formación permite leer en el cuerpo y en la comunicación general de la persona qué tipo de “guion” está viviendo.
“Cada persona decide en su primera infancia cómo vivirá y cómo morirá, y a ese plan, que lleva en la cabeza dondequiera que vaya, lo llamamos su guion” (Eric Berne) y cuál es el “saldo del guion”, cuáles los mandatos que tiene la persona, y cuáles son los “requerimientos”  de ese guion. Cómo opera su “demonio” particular dentro del contexto del guion. Guion, requerimiento, saldo y demonio son componentes sustanciales de todo guion, son en realidad grabaciones visuales, auditivas y sensoriales que la persona experimento antes de los siete años, mientras su sistema nervioso funcionaba las veinticuatro horas del día en una banda de frecuencia de entre 8 y 13 Mega Herzios por segundo, que es el estado de trance conocido como estado “alfa” de la mente o estado de máximo aprendizaje. Ese periodo en el cual los niños parecen aprenderlo todo como auténticas esponjas. En esa edad, según dónde le haya tocado nacer al niño, este aprende que lo más importante en la vida es sacar buenas notas, otros que lo más importante es ser feliz, otros que lo más importante es oír atentamente lo que hablan los vecinos de nuestra familia para contárselo a mama, y así sucesivamente según sea la cultura familiar en que el bebé haya nacido.  
Un saldo de guion puede operar de modo que determina como ha de acabar la persona que es víctima inconsciente del mismo, ejemplo: “vas a acabar como tu tío” (alcohólico) o bien “Nunca llegarás a nada” (una predicción, negativa, para la vida del paciente), “Tu nos vas a matar a todos” —a disgustos, entiende la mamá, pero él o la bebe entiende literalmente y luego de adulto, según otros elementos de su contexto se convierte en un asesino múltiple o bien en alguien que trae la mala suerte y la gente se muere allá donde vaya o la acusan de haber matado a disgustos a alguien, aunque todo esto sea pura imaginación la persona lo vive como una realidad y los que hablan de la persona, totalmente atrapados en el guion, que tiene componentes colectivos, mientras lo afirman, se lo creen.  
Lo que habitualmente sucede es que los padres concluyen su actividad luego de pronosticarle un destino negativo o positivo a sus vástagos, echándole, al niño, una maldición del tamaño de “Sigue así y terminarás arrastrándote por las calles como tu tía” (prostituta)  y a continuación le dicen a los niños cosas como “Y no me mires así”, o “No te quedes con la boca abierta”, “No te quedes ahí como un pasmarote”, todos ellos mandatos altamente hipnóticos, puesto que son ordenes imposibles de cumplir, el cerebro no entiende ni sabe que hacer cuando le dicen que "no haga" alguna cosa, y sumergen al pensamiento y a la imaginación del niño en una laguna donde se graban más profundamente las maldiciones previas pronunciadas en voz alta y también algunos otros enunciados didácticos como “Anda y ponte las zapatillas que te vas a resfriar”, que se le dicen inmediatamente a continuación.
Entonces, los niños, que poseen una tremenda plasticidad antes de los siete años, graban esa información que está siendo depositada a diario sobre la superficie flexible de su joven cerebro. Imprime toda la información como si fuera la verdad y a la vez un mandato, y cuando llegan al saldo del guion, como en el caso de una clienta del propio Eric Berne, creador del análisis transaccional, no olvidan ponerse las zapatillas el día en que se tiran al río en un intento frustrado de suicidio. Si se convierte con éxito en un alcohólico, nadie se explicará por qué tiene siempre la boca abierta; si se hace prostituta, muchos se preguntarán por qué no habla nada con sus clientes. Y en cualquier otro destino, también muchos se entregarán a la inútil investigación sobre por qué siempre está con cara de pasmado.
Por este mismo motivo, un cliente puede pasarse la vida luchando contra el mandato de mamá o de papá, tu cásate bien, pero jamás con una judía; como el niño tiene bien grabado que debe casarse y su “demonio” que lucha por su supervivencia y que le hace tomar todo tipo de decisiones con las que pueda llevarle la contraria a esas voces de papá y de mamá lo conducirá directamente a casarse con una judía (o cualquier otro miembro de otra raza o profesión que los papás detesten), con la que, obviamente, le irá fatal y con suerte acabará divorciándose.
Al divorciarse, si tiene suerte, se sale del guion y entra en el Antiguion, es decir que pasa a sentar cabeza y hace caso de lo que “sabiamente” decían papá y mamá. Pero realmente nunca ha vivido.
Así, se pasa la vida, mientras llega la muerte, tomando decisiones erróneas que ni siquiera llega a tomarlas la persona. Con una constelación no se puede quitar ese sistema de toma decisiones; ese sistema se despotencia conociendo cómo funcionan los diferentes elementos que configuran un guion.
Cuando alguien está atrapado en un circuito sin salida en el que siempre recae, y vive una lucha interna de la cual no puede salir, como si diferentes personas discutieran dentro de su cabeza y en su corazón, no va a salir de ese infernal lugar con una constelación familiar.
Debe desactivar los componentes del guion que son en todos los casos procedimientos hipnóticos que se implementan sin consciencia en la infancia del niño o de la niña. Por ese motivo se quitan con procedimientos hipnóticos, pues así fueron instalados y funcionan en la mente y en el sistema de toma de decisiones de la persona en forma automática y totalmente inconsciente.
El problema es que muchas veces toda la familia está atrapada en el guion; el modo de supervivencia desde el cual experimentan lo que llaman “la vida” se parece para ellos, con bastante verosimilitud, a la experiencia directa de la vida. Un ejemplo que muy frecuentemente vi —aunque nunca traté a ninguna— en España es el caso en el que la mujer abandona al marido porque este le pega y la familia del hombre pasa a tomar a la nuera bajo su protección pero al mismo tiempo hablan con su hijo a fin de “reformarlo”, lo consideran un criminal más por el hecho de que ha permitido el divorcio que porque le haya dado unos golpes a la mujer; de este modo, logran “reconciliar” a la pareja y tiempo después ella aparece muerta. Todos logran lo que inconscientemente buscaban. Ese guion de tejido dañado se consuma y aunque luego haya grandes muestras de dolor, e incluso enfrentamientos entre las familias, forma parte de la herencia familiar del guion de la familia, pero no de la vida, a la cual no conocen.
En los fracasos económicos pasa algo similar: un cliente tiene un mandato terrible si realiza ciertas cosas, como asociarse con alguien de terminada edad o de cierta nacionalidad o del sexo contrario o cualquier otra alucinación colectiva de esas que las familias recolectan sin cobrar por ello a su paso por la vida. La persona va experimentando con sus empresas, pero no se da cuenta de que por ejemplo no tiene permiso, caso de que sea una mujer, para asociarse con un hombre de otra clase social o de otro nivel educativo porque en casa aprendió y se la mandató para que buscara hombres más manipulables. Las cosas salen mal y ella confirma lo que se pronosticaba en casa, el hombre que se asoció con ella por supuesto que también trae su guion complementario y experimenta la parte que a él le corresponde en la pequeña obrita teatral que juntos representan.
Así la gente se entrega a pasar la vida con alguien a quien ni conoce, porque dentro del estrecho margen que las maldiciones que de buena voluntad mamá y papá le enviaron, escoge aquella persona que justamente va a activar su guion. Una dama esbelta y medianamente inteligente se casa con un hombre que solo sabe trabajar y ponerle los cuernos, dice “amarlo con locura”; se le pregunta por qué escogió a alguien de tan bajo nivel intelectual que apenas logra hablar con mayor locuacidad que un perro, ella dice que la conquistó con la “bondad de su corazón”, una mentira, a todas luces, cuando lo dice aprieta las manos una contra la otra, mira al terapeuta de costado con gesto seductor, sonríe con la sonrisa conocida como “del patíbulo”, que en este caso viene a decir “me jodí a mí misma pero me da igual”, y estira las piernas articulando los tobillos de tal manera que retrae los pies. El demonio se ha salido con la suya; a su hija le aconseja que encuentre a un hombre que sea millonario y guapo e inteligente para los negocios, pero su hija aprende que su padre tiene el cerebro de corcho y lo ama, porque en definitiva es su papá, así que nunca encuentra un hombre adecuado. Está presa de la esquizofrenia de la madre, y a menos que logre mirarlo todo con honestidad, jamás encontrará un hombre y se sentirá a diario enojada y con el tiempo rencorosa, y despectiva, el labio hacia abajo la delatará en todas las reuniones.
Cuando se quita un mandato de este tamaño, curiosamente, la sinergia muscular permite que el labio se suelte del conjunto en que se encuentra atrapado y le devuelve, a la persona, la agradable sonrisa que merece y que perdió en algún momento de su pasado.
Imagínense el caso de una persona que tenga estos mismos mandatos contrarios, procedentes evidentemente de una familia bien intencionada, en el área de su economía. ¿Entienden ahora por qué hay tantas personas que trabajan en lo que no les gusta? ¿Qué tienen negocios que nunca funcionan y en los que se dejan la vida quejándose sin llegar nunca a tocar el cielo con las manos?
Ahora piensen en un tipo de casos que muchos de ustedes seguramente conocen, y es el de personas que se la pasan años o décadas en una relación sin significado, en un trabajo que los agota o manteniendo una empresa que no acaba jamás de salir adelante y no les aporta felicidad, lo han intentado todo, han probado con diferentes sistemas de pensamiento para adaptarse a la situación o bien para intentar salir de la situación, pero en todos los casos no ha resultado más que en eso: intentos. Y algunos de ellos, de pronto, por los motivos que sea, se salen del entramado de relaciones que esa situación implica, rompen la cárcel mental en que estaban inmersos y puede que incluso en su entorno, personas bien intencionadas, piensen que se han vuelto locos. A pesar incluso de las posibles amenazas del entorno inmediato, esas personas se aventuran a un vacío sin aparente significado que es el no estar más en ese contexto. Y triunfan. Triunfan de un modo que llega a asombrar a las personas más cercanas que los conocen. La sonrisa y el color vuelven a sus labios y a su rostro. La felicidad respira en todos sus poros, parecen disfrutar de un plus de vitalidad que al parecer les estaba negado. Están en paz. Ya no parecen aquella persona artificial y tensa que se parece más a un estridente y crispado cómic plano o a una suerte de payaso con respuestas automáticas antes que a un ser humano natural.
Estas personas se diferencian de aquellas otras que, tras dar el paso, parecen llenas de culpabilidad e ira contenida y entran en un vértigo de sucesos cada día más negativos que el anterior.
¿Qué ha pasado aquí?
Los primeros han salido del guion que los mantenía atados a una vida que tenía de tal solo el nombre.
Los segundos han salido de una versión del guion y se han lanzado a un Antiguion aún más tiránico e insatisfactorio.
Es frecuente el caso de mujeres que hartas de su marido deciden dejarlo, puede que concurran a algún taller “altamente empoderante” y saliendo de allí con una subida total de la adrenalina toman decisiones que no son más que del demonio que siempre está allí de guardia para precipitar a la persona al abismo. Al día siguiente, como si se saliera de una tremenda resaca, sobreviene el arrepentimiento y la culpa que arrasa toda posibilidad de razonamiento adulto. Vuelven al redil, porque en su sistema familiar el aprendizaje dice que una mujer no abandona a su marido hasta que la menor, o el menor, de los hijos no alcance la mayoría de edad.  Aún faltan algunos años para que ese evento se produzca, pero la mujer ha visto por un momento la luz y la posibilidad. Mientras tanto, enferma, a modo de moratoria mientras no llega el momento del pago final. Es decir que podía ser libre y triunfar como ser humano solo si se alcanza cierto plazo temporal en el cual se cumple cierta meta (la mayoría de edad de los hijos), como no hay información para vivir el tramo intermedio y la culpa destroza los nervios, la mujer permanece enferma durante años y cuando el último de sus hijos alcanza los dieciocho años, repentina y milagrosamente se cura.
Ahora, vamos a ver qué pasa con el otro grupo, el primero, esas personas que abandonándolo todo por la llamada de un canto de sirenas, triunfan de un modo que a los otros les parece envidiable. Ya habían alcanzado el plazo estipulado por el guion. Este es el caso más frecuente, tenían permiso para salir bien librados. Por eso un analista transaccional cuando recibe a un cliente debe, primero que todo, ver en qué momento del guion está la persona, porque si aún no tiene permiso para estar bien, puede incluso darse la vuelta y convertirse incluso en el gran enemigo del ingenuo terapeuta, esta es la fuente de la mayor parte de las denuncias o retiradas airadas de los clientes de las consultas de terapeutas inexpertos. El facilitador se cree a pie juntillas las palabras de esperanza que el cliente aparentemente deposita en su futuro y en la labor del profesional y no capta que le está enviando en realidad un conjunto de señales que dicen todo lo contrario. Desde “no podrás conmigo” hasta “solo la muerte puede librarme de esto”, pasando en medio por las constantes conversaciones inútiles que solo rozan el nivel intelectual (entre 8 y 14 megaherzios por segundo del cerebro) estado de vigilia de la razón consciente.
Ahora bien, cuando el cliente está preparado, la neurona se conecta, es el único caso en que el Maestro (interior) aparece de inmediato. Por eso, para tomar una decisión debemos conocer con precisión si el cliente ya tiene permiso en este momento de su vida. Cuando no lo tiene, recae y se castiga con un retorno a los viejos hábitos culpables. Si comía demasiado, ahora come más. Si ya no amaba a la pareja, se convence de que sí la ama y vive en una situación de auténtica división interna. Si se hacía cirugías estéticas, ahora se las hará de a tres por vez. Patas de gallo, nalgas y pechos a la vez en cada intervención.
Por todo esto, nosotros realizamos una intervención multidimensional, que permite al cliente lanzarse al río de su felicidad con seguridad y sabiendo de antemano por todas sus propias señales neurofisiológicas, que ahora sí, es su momento para nadar en el río de la libertad.   
Los invito a estudiar Análisis Transaccional con nosotros en la Escuela Internacional de coaching de Xalapa
Héctor D’Alessandro
Escritor y coach
Infórmate ahora en los teléfonos 2281 82 88 84 y 2281 78 07 00

lunes, 5 de junio de 2017

DIPLOMADO DE CONSTELACIONES FAMILIARES

                         
                         
Aquí tienes toda la información sobre el Diplomado y al final un enlace en el 
cual entrar para inscribirte ahora.

Calendario del DIPLOMADO
                                 24 y 25 de junio
                                 22 y 23 de julio
                                 26 y 27 de agosto
                                 22 y 23 de setiembre
                                 21 y 22 de octubre
                                 25 y 26 de noviembre


Diez razones por las cuales Aprender Constelaciones Familiares

1.    Porque es el método que más transformaciones en la vida de las personas ha realizado, de manera comprobada, en las últimas décadas.
2.    Porque permite a las personas ser FELICES y VIVIR SUS PROPIAS VIDAS, libres por completo de cargas familiares impuestas.
3.    Porque te permite reunir la totalidad de tus fuerzas personales y dejarte impulsar por la fuerza que viene de tu sistema ancestral y familiar.
4.    Porque limpia por completo tu modo de ver y al fin puedes, como tantas personas ya lo han hecho, decir ¡¡¡¡¡¡Cómo no descubrí esto antes!!!!
5.    Porque te facilita el acceso a tu paz interior para, desde esa posición, resolver con maestría y elegancia.
6.    Porque LIBERAS a tus propios hijos de todas las cargas para que vivan sus vidas y afronten sus destinos con FELICIDAD y EFICACIA
7.    Porque tu propio cuerpo te lo agradecerá, abandonando para siempre todo tipo de malestares y sobre todo el enorme CANSANCIO de vivir con cargas que NO SON TUYAS
8.    Porque recuperarás tu SONRISA
9.    Porque volverás a tener TODA tu FUERZA INTERIOR para DISFRUTAR de tus RELACIONES

10. Porque MERECES vivir TU VIDA del MEJOR modo posible

Inscríbete ahora en este enlace:

                         
INSCRIPCIÓN AL DIPLOMADO DE CONSTELACIONES FAMILIARES